¿Después de años de quemarte dedos y pestañas en el laboratorio se te ocurrió un guión que mezcla marcianos, ADNs y un intrépido biólogo aventurero? Genial. Pero recuerda una cosa: no importa cuántos doctorados tenga el héroe, siempre olvidará recargar el celular en el momento oportuno.
La vida te sonríe: tu plan de pegarle una patada a los tubos de ensayo y ratas blancas para triunfar como guionista ya dio sus frutos. Tienes una historia entre manos que recoge tus sesudas experiencias como investigador científico y las introduce a presión en un guión que mezcla sangre, sexo y final feliz. ¿Algo puede salir mal?
Todo. Por eso, pensando en tu bienestar mental y en la posibilidad de que nos menciones cuando subas a recibir tu Oscar, aquí enumeramos algunos tips útiles para que consideres a la hora de revisar tu guión. Los clichés, los infaltables, aquellas cosas que todo productor de cine busca en cualquier historia que incluya ciencia y cotonas blancas. Vamos por partes:
1.- El científico siempre es un antisocial y/o nerd: Hay varias subcategorías en esta área, desde el mateo cuatroojos sin matices (La Venganza de los Nerds, El Profesor Chiflado) hasta el académico cool que usa camisas de franela y levanta pesas entre las pipetas (El Hombre Sin Sombra). La familia sólo existe para ser dejada de lado en aras del trabajo. Que siempre es supersecreto.
2.- Las corporaciones y oficinas del Estado son siempre perversas: A pesar de que en la vida real financian y protegen a legiones de investigadores, en la ficción cinematográfica nadie quiere ver a políticos y burócratas salvando al héroe con una beca. Los representantes del gobierno son siempre corruptos (Contacto), ineptos (Archivos Secretos X) o directamente malignos (Especies).
3.- El genio de las teclas o el ADN es cretino en todas las otras áreas de su vida: Esto es importante. Los científicos del cine siempre carecen de las mínimas etiquetas sociales (El Día de la Independencia, donde Jeff Goldblum llega en bicicleta al trabajo, por Dios) o no dan pie con bola en áreas distantes de la suya (Jurrasic Park, donde un paleontólogo es incapaz de operar computadoras).
4.- Mete un niño por algún lado: Que el investigador heroico no sea capaz de preocuparse de su mujer o comunicarse con sus hijos no quiere decir que sea un monstruo sin sentimientos. Es sólo que él es un poco…torpe. Pone un niño por ahí con el que pueda relacionarse y mostrar su lado tierno. Ejemplos: La Mosca y, de nuevo, Jurrasic Park.
5. Las explicaciones científicas deben ser cortas y simples: en buen cristiano, no introduzcas ningún concepto que no pueda explicarse con un par de pantallazos de PowerPoint (Epidemia) o con una vertiginosa animación que nos muestra los cambios genéticos a nivel microcelular (El Hombre Araña, X-Men, Hulk).
6.- El brillante matemático siempre olvidará lo más elemental: Si Stephen Hawkins caminara, tuviera la pinta de Brad Pitt y la fortuna de Bill Gates, nadie leería sus libros, ¿entiendes? Lo queremos por sus imperfecciones. Ah, y bueno, también porque es un genio de la física. El punto es que -sobre todo huyendo de los malos- tu héroe científico siempre deberá cometer errores básicos como: no recargar el celular, quedarse sin bencina, gritar en la oscuridad, perdonarle la vida a un traidor, cargar con él a una mujer con tacos, etc.
7.- El prototipo revolucionario fallará en las pruebas pero en una emergencia funcionará sin problemas: Creo que esta regla se explica por sí sola. Ejemplos: Terminator, Evolución, Brainstorm, Experimento Filadelfia.
8.- Contar la vida de un genio siempre será más interesante que la de un simple investigador de cerebro normal: Nadie quiere ver cómo triunfa un tipo que vive y piensa como cualquiera de nosotros. Queremos drama. Si tu protagonista tiene que ser cuerdo, por último dale un mentor chiflado. Y si la película gira en torno a un descubrimiento secreto del mentor en cuestión, mucho mejor. Ejemplos: Una Mente Brillante, Proof, La Mosca 2.
9.- Nunca uses animales de laboratorio como mascotas del héroe: A menos que muten y quieran arrasarlo todo. Entonces está bien.
10.- Quienes busquen lucrar con la ciencia deben ser castigados al final: Dependiendo de tu grado de sadismo, el castigo puede ir desde perder sus puestos (Robocop) hasta caer devorados por el monstruo transgénico (Alien vs Predator). Queda a tu criterio. Un genuino científico de película siempre despreciará el dinero y vivirá del aire. Pero con un laptop última generación.
(Publicado originalmente en revista Bioplanet, julio del 2007)